La Luz del Alma

Cuando nacemos, nuestra Luz es inmensa, brillante, alegre y está feliz por estar aquí de nuevo, y conforme vamos creciendo deja de tener tanto brillo, eso sí, nunca se apaga.

Para devolverle su brillo natural o impedir que lo pierda, hay que cuidarla mucho y escucharla, mimarla, sería la palabra adecuada, mimarla como ella se merece y no dejar que la oscuridad la envuelva e impida que la veamos; incluso puede hacernos creer que se ha apagado.

Os lo cuento así porque es como a mí me paso. Desde niño, sentía cómo había algo dentro de mi, algo que brillaba y me hacia brillar, me hacia ser alegre, estar feliz y también hacia que llevara eso allá donde iba, hacía que me sintiera «diferente».

Conforme fui creciendo y empezaron a aparecer las dificultades de la vida diaria dejé de sentirla y perdí todo aquello que ella me daba, mi desconsuelo era tal por pensar que ya no estaba que cada vez me alejaba más, me sentía perdido y divagué por la vida.

Pedí luz

En esos momentos, caía en los pozos más oscuros y cuanto más caía, peor me sentía; hasta que un día llegue al final del último pozo, me sentía solo, abandono y desesperado.

Tal era mi desesperación que imploré a Dios y le pedí ayuda, le pedí que me volviera a Luz y a la vida, lo hice con tal fuerza que me ayudó.

Empezó a poner gente en mi camino que me fue sacando poco a poco de ese pozo, por lo que la volví a escucharla de nuevo y empecé hacerle caso, a escucharla y a seguirla, a dejarme guiar por ella, lo que hacia que empezara a brillar de nuevo y cada vez brillaba con más fuerza, así llegué donde estoy hoy, a mi propósito actual.

A través de mi experiencia, entendí cuál era mi misión en esta vida y es ayudar a las personas a contactar con «La Luz del alma«, ayudar a disipar la oscuridad que la envuelve para que pueda volver a ser la guía que necesitamos, para que todos podamos llevar La Luz haya donde vayamos y que brillemos tan fuerte, que Dios, desde el cielo, nos pueda ver por él brillo de nuestras Almas.

Por eso, he creado este centro «Espacio Luz del Alma» y le he puesto este nombre porque es un espacio donde quiero ayudar a todas las personas que estén dispuestas a hacer brillar La Luz de su alma.

Este es mi propósito de vida y se llama «La Luz del Alma».

Gracias.

¿Quiénes somos?

María Isabel López García

Biografía de Isabel López García